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Diferencias nural reparación

Diferencias entre Nural 21, 23, 25, 27 y 92: cuál usar en cada reparación

Diferencias entre Nural 21, 23, 25, 27 y 92: cuál usar en cada reparación

Cinco referencias, envases parecidos y la misma marca en grande. Es normal dudar delante del estante: si los cinco son Nural, ¿da igual cuál te lleves? No. Cada número está pensado para un tipo de reparación, y el error no siempre se nota al aplicar. La buena noticia es que no hace falta memorizarse la gama: hace falta saber qué datos mirar en la ficha de cada uno.

Lo que los cinco comparten

Los cinco números de esta guía tienen dos componentes, A y B, que vienen separados y se mezclan en partes iguales en volumen (igual longitud de cada uno) justo antes de aplicar. Según sus fichas, pegan, reparan y rellenan de forma permanente.

Sus fichas coinciden también en dos cosas prácticas. La primera es que no contienen disolventes y no alteran su volumen al endurecer: lo que pones es lo que queda. La segunda es que, una vez duros, se pueden lijar, pulir, taladrar, mecanizar y pintar. El 21 y el 27 se presentan además como soldadura reparadora en frío, formulada en especial para pegar y reparar metales; para ver otras opciones para metal, mira la sección de soldaduras en frío y adhesivos para metal.

Ojo con una cosa: no todo lo que lleva el nombre Nural es un adhesivo de dos componentes. En la gama hay también siliconas sustitutas de juntas para automoción e industria (Nural 28, 60, 61 y 62), un complemento de juntas que no endurece (Nural 16) y hasta un limpia radiadores (Nural 1). Que dos envases se parezcan no significa que hagan lo mismo, y esa es justo la trampa al elegir entre números.

Los cinco campos donde se diferencian de verdad

Cuando pones la ficha de un número al lado de la de otro, las diferencias que importan están siempre en los mismos sitios:

  • Materiales admitidos. Cada ficha lista en qué superficies sirve y en cuáles no. Fíjate sobre todo en los "no usar": en los cinco aparecen el polietileno, el polipropileno y el teflón®. Y el 25 añade uno más: no sirve para pegar retrovisores en las lunas de los coches.
  • Tiempo de mezcla y aplicación. Es el margen que tienes para mezclar y aplicar. Entre estos cinco va de los 2 minutos del 23, el 25 y el 92, pasando por los 4 minutos del 27, a los 40 minutos del 21.
  • Tiempo de manipulación. Hasta que no pasa ese plazo, la pieza no se mueve ni se somete a tensiones. Aquí la horquilla también es amplia: 10 minutos en el 23, el 25 y el 92, y 3 horas en el 21.
  • Resistencia final. Se declara en kg/cm² sobre acero, pero no siempre en las mismas condiciones: el 21 declara 160 kg/cm² a las 24 horas y el 27, 130 kg/cm² a las 4 horas. Si tu unión va a trabajar a tracción o a cizalla, es el dato que hay que mirar.
  • Temperatura y agua. Los cinco resisten de -30 ºC a +150 ºC, pero sus fichas matizan: en uniones sometidas a grandes esfuerzos recomiendan no pasar de +60 ºC. Y en agua la gama no es igual: el Nural 22 endurece incluso sumergido (su ficha recomienda aplicar fuera del agua y sumergir después la unión), mientras que los cinco de esta guía piden superficies secas.

Nural 21: la referencia cuando lo que se rompe es metal

El 21 es una soldadura metálica reparadora en frío, formulada en especial para pegar y reparar metales; su ficha lo da como idóneo para tapar grietas y fugas en tuberías, depósitos y piezas metálicas. En esta misma web tienes un caso real explicado paso a paso, la reparación y soldadura de un soporte con Nural 21, donde se ve cómo se prepara la zona, cómo se aplica la mezcla y cómo queda la pieza una vez curada. Si tu avería se parece a esa, estás en el terreno del 21. Para sus tiempos de trabajo y resistencias concretas, mira su ficha: esos son los datos que mandan.

Y entre el 23, el 25, el 27 y el 92, ¿cómo aciertas?

Aquí conviene ser honesto: estos cuatro números no se distinguen por el color del envase ni por intuición, y fiarse de la memoria, del tipo "creo que el 25 era el rápido", es como se hacen las reparaciones que luego fallan. Se distinguen comparando, en la ficha de cada uno, los cinco campos de arriba. En el catálogo de productos Nural cada referencia lleva su ficha con los datos declarados por el fabricante, que son los únicos que valen.

El método es sencillo. Primero define tu reparación con tres preguntas: qué material es, cuánta superficie tienes que cubrir y si va a sufrir agua, calor o esfuerzo. Después descarta números. Si la pieza es de polietileno, polipropileno o teflón®, ninguno de estos cinco te la va a resolver: sus fichas los excluyen. Y si lo que falta es un trozo entero de pieza y hay que reconstruirlo, lo que buscas es una masilla que se moldea y endurece, como el Nural 34, que su ficha da como idóneo para reconstruir trozos o partes que falten a una pieza: en ese caso la sección a mirar es la de masillas de relleno.

Lo que decide si la reparación aguanta, uses el número que uses

La preparación también cuenta. Tres cosas que piden las fichas de los cinco.

Limpiar de verdad. Las superficies deben estar secas y limpias de polvo y grasa. Déjalas así antes de mezclar nada.

Lijar siempre que se pueda. Las fichas de los cinco lo piden: lijar las superficies siempre que sea posible.

Respetar la mezcla, los tiempos y la temperatura. Mezcla los dos componentes en partes iguales en volumen, como indica el envase. Mientras endurece, mantén la pieza por encima de +15 ºC, porque las temperaturas bajas retrasan el endurecimiento. Y no muevas ni sometas a tensiones la unión antes de que pase el tiempo de manipulación que marque la ficha.

Así que la diferencia entre el 21, el 23, el 25, el 27 y el 92 no es de calidad, sino de encaje con la reparación que tienes delante. Antes de aplicar, lee la ficha técnica del número correcto y las instrucciones de su envase: valen más que cualquier lista memorizada.

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